lunes, 19 de diciembre de 2011

Jesucristo Superstar

Juro por Gott que lo hicimos con nuestra mejor intención.

Fuera de koñen, teníamos al niño completamente traumatizado. Tenía pesadillas. No se atrevía a dar un paso sin 27 focos de luz. Se mantenía a muchos metros de cualquier cruz visible (y eso, en las Teutonias del Sur es complicado, créanme).

Estábamos desesperados.

Y el niño aterrorizado: Su primer cadáver, su primer zombie y encima está por todos lados.

El padre del polluelen en cuestión (maromen, para los rezagados) decidió hacer mutis por el foro: lo mejorrrrr es no soltarrrr prendennnn sobre el tema, se le passsarrrrrá.

Y un huevo se le pasará.

Que su guardería, la única a varios muchos kilómetros de distancia, sea católica (y pública, en un país laíco... no me pregunten por qué) no ayudó mucho, como se pueden imaginar.

Allí tomaron conciencia rápidamente del problema que suponía un niño carismático (y ¡olé!) con tendencias anticrísticas, y decidieroån loar (aún más) las bondades y hazañas del resucitado.

Tan tan tan tan bien lo hicieron, que hemos pasado del terror absoluto a la adoración más devota en cuestión de semanas: mientras en hogares normales cuelgan dibujos varios de papás, mamás y figuritas familiares al gusto, nosotros tenemos la nevera llena de monigotes crucificados. Con clavos y coronita sádica incluidos. Y la boca para abajo.

Y esto no es lo peor, no. Ir a recoger a tu polluelen a un cumpleaños y encontrarte a la prole martillo y (por suerte sólo) tiza en mano, crucifica que te pego unos a otros es para pegarse un tiro. Sobre todo cuando los demás padres andan preguntando de dónde habrán sacado estas ideas y tú tienes que poner cara de gilipollas.

Mañana mismo compramos una tele y la serie entera de Spiderman, a ver si en la próxima fiesta sólo vuelan puñetazos y le podemos echar al culpa a otra madre.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

El del Rizo

Ser el tercero es una putada.

Si además estás precedido por „Don Perfecto Sensiblón“ y „Destroyer besuqueante según convenga“, ser el tercero es cuestión de supervivencia.

Para empezar, el Baby – Bonus no lo pierdes ni loco. Eso de andar, hablar, sujetar el biberón, tener dientes o coger la cuchara lo retrasas todo lo que puedas, no vaya a ser que un día dejen de darte la razón cada vez que gritas, digo lloras.

Ya tienes asumido que el día que des 2 pasos, en vez de aplaudirte, te van a caer (más) collejas.

Tu madre, ese ser celestial y protector (ejem), ya te vino desquiciada de serie. En vez de sacarte a toda la velocidad de la bañera cuando te pilla bebiéndote el agua en la que acaban de mear al unisono y comparando chorros tus collejeadores, suspira y pone los ojos en blanco.

Tu padre, ese ser terrestre y divertido, en vez de intentar reequilibrar a tu madre, resulta estar afectado por tendencias suicidas importantes, llegando a preguntar cuándo iban a por la niña. Le cayeron 2 collejas y 4 noches en el sofá. De la madre, natürlich.

Tus hermanos, esos seres diminutos y supuestos compañeros de juegos y maldades... no son tan gilipollas como vuestros padres. Ellos sí se han dado cuenta de que no andas, pero sabes dónde están las galletas. Y a qué silla tienes que escalar para cogerlas.

Hasta el moñen ya de tus fechorías y depuradísima técnica de a-mí-no-me-mires-sólo-soy-un-bebé-inocente, han decidido dejar de compartir artefactos varios y tratarte como a un igual: Si quieres el tractor tendrás que luchar por él.

El desquicie de serie provocó más suspiros y ojos en blanco cuando te pilló a bofetada limpia con Destroyer y pellizcando al Mayor. Por suerte. Cuando la cosa escaló y empezaste con los cabezazos y los tirones de pelo puso la misma cara que con tus hermanen y se dispuso a regañarte. Un „ma-má“ a tiempo solucionó el conflicto a tu favor, menos por las babas de la interpelada que, por supuesto, nadie te limpió.

Destroyer y el Mayor te la tienen jurada. No habrá piedad. Menos mal que todavía te queda „pa-pá“, andar y un par de cosas más.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Lo que no te mata...

Lo sé, soy una ilusa.

Me había puesto en plan madalena-melancólica a finales de septiembre, admirando los colores del otoño, disfrutando de la chimenea, el olor de la lluvia y las hojas secas... Todo muy lavueltaalcoleenelcorteinglés.

La primera señal real de la nueva temporada llegó discretita, el día que los niños dejaron de oler a césped y llegaron de la guardería oliendo a ceras y mocos (un olor delicioso, por cierto, pero sólo para sus madres... supongo que con alguna explicación biológica-maternal).

En unos días el olor a mocos empezó a ser predominante (y no tan delicioso) y a estar acompañado de sus correspondientes velones (esas secreciones viscosas y permanentes que empiezan en la nariz y terminan... eeeeee... por toda la casa). Gracias a estos, además, el consumo de cebolla ha aumentado de manera drástica en esta nuestra Haus.

Un cof cof a tres bandas vuelve a ser la sinfonía nocturna por excelencia. De dormir del tirón y cada uno en cama (y Dios en la de todos) ni hablamos.

Las fiebres, que se hicieron notar por el típico desinflamiento de huevillos (las que tenéis niños sabéis de lo que hablo), nos han convertido en pacientes VIP. Un honor eso de abrir la puerta del Herr Dr. Pediatra y que la enfermera de turno te suelte un „Buenos días Frau MamáenAlemania! ¿A cuántos nos trae hoy?“

En lo que llevamos de no-verano hemos pasado bichos microscópicos de todo tipo. Tantos, que estoy segura de que en el cuarto de los polluelen se ha instalado una granja de virus no-biológica, porque de ahí salen las cepas mejoradas: Es devolver un niño a la guadería y empezar una nueva plaga.

Por supuesto, la madre de los polluelen cayó enferma también. Después de varios días pálida, ojerosa y moqueante, los compañeros de trabajo se dieron cuenta de que no estaba resacosa la mala mujer y de que lo que tenía era un gripazo de campeonaten. Y de que debía de ser gilipollas integral: „¿Por qué no te coges 2 semanitas de baja por constipado (como cualquier alemán que se precie)?“ Y a la enferma mujer no se le ocurrió otra cosa que decir la verdad... que con los 3 niños en casa, mire usté, descanso más aquí que allí.

Si antes me consideraban Rabenmutter, ahora me tienen por diabólica. Y no se crean que me importa, no señor. Hoy, que me encuentro muchísimo mejor pienso hacer uso de mis poderes maléficos y asustar a alguien para que me traiga un café. Ahora mismo. Hua hua hua hua