viernes, 23 de septiembre de 2011

Born to be wild

Por si a alguien le quedaba alguna duda, aclaro que “Destroyer” no es un apodo que se ponga así a la ligera y mucho menos a un rubio (aparentemente) angelical de 2 años recién cumplidos.

El apodo hay que merecérselo y, sobre todo, quererlo y honrarlo como a un hijo.

Romperse un diente es un buen comienzo. Incrustárselo en la mandíbula y que te lo tengan que sacar con anestesia general es lo que yo llamo una entrada espectacular.

Y así de “espectaculares” fueron ya los comienzos del rubio en la guardería (sí, gracias a Gott o al Bürgermeister – que en el mierdapueblo es más o menos lo mismo –, desde septiembre aceptan a niños de 2 años y 3 veces a la semana pueden quedarse a comer y echarse la siesta).

Con su diente missing y sus megapestañas rubias, Destroyer se cameló desde el primer día a la Rottenmeyer de la guardería. Una señora a la que nadie había visto sonreír, lleva 2 semanas con babero y cara de agilipollada. Sólo le falta decir “sí, bwana” cuando el niño pide algo.

Contrariamente a lo que yo temí, este trato preferente no ha provocado el linchamiento del angelito por parte de sus compañeros. Que su hermano mayor le haya paseado cual mono de feria para que enseñase el boquete a diestro y siniestro también ha ayudado.

Ayer, sin más dilación, tuve el honor de asistir a la consagración definitiva de Destroyer como dueño y señor de los columpios por unanimidad ojiplática y acojonada.

Una vez comprendido que las vacas no tenían 3 cabezas ni los prados hacen la ola y que lo que llevaba era un colocón que ya quisiera para sí Pocholo, Destroyer decidió disfrutar del “viaje”. El camino al hospital (gracias a esa pastillita que me recomendaron darle antes de salir de casa) transcurrió entre risas flojas, woooooowyuuuuuhuuuuus en cada curva y conversaciones trascendentales con su mano izquierda. Que el anestesista necesitase 3 intentos para encontrarle la vena tampoco pareció molestarle. Impasible, le miraba hacer con altanería y sólo le faltó soltarle “¿y a tí, inútil, te han dado el título de medicina?”

El camino de vuelta lo pasó reclamando un brezel que no me quedó más remedio que comprarle. Y el yogur, que yo había preparado pensando en su encía cosida y dolorida, se lo tuvo que comer una servidora.

Al ir a recoger a su hermano a la guardería, le recibieron como a un héroe de guerra. Todos querían ver los puntos, la sangre y el temple del rubio que, ni corto ni perezoso y disfrutando de la atención recibida, le robó la manzana a su hermano y le metió tres bocaos chulescos sin inmutarse.

Esta mañana, al llegar al recinto infantil, han salido tres mayores a presentarle sus respetos y colgarle el abrigo. De volverse a casa con su mami no ha querido saber nada.

Y ahí se ha quedado, dando órdenes a diestro y siniestro y dejándose mimar por la del babero. Miedo me da que un día de estos me aparezca con un sustituto de oro en su bujero y me suelte eso de “no quieras saber de dónde ha salido.”

viernes, 16 de septiembre de 2011

SE BUSCA

Mujer, blanca y (muy probablemente) soltera y sin follamigo.

Entre 50 y 55 años.

Rubia teñida. Boca fruncida. Caracelga.

Conduce (muy pero que muy mal) un turismo de marca desconocida azul índigo.

Razón: Atropello a la dignidad con resultado de pie dolorido.

Si alguien la reconoce, se ruega notifique de inmediato ubicación a mamaenalemania@gmail.com, y se proceda a llenar hasta los topes el depósito del acelgamóvil con cantidades ingentes de azúcar y cambiar sus reservas de agua oxigenada por crema depilatoria.

El hecho:

En la soleadísima y despejadísima mañana de ayer en un párking al aire libre sito en la mierdaciudad cercana a su vivienda, se encontraba la pobre e inocente víctima (useasé moi), cargando el maletero de su coche con bolsas de la compra y objetos de transporte infantiles varios. Tal fue el susto de la denunciante cuando de pronto sintió un fuerte golpe en su pierna izquierda y un peso enorme e insoportable en el pie correspondiente, que no dio crédito en un principio a lo que estaba ocurriendo. Pensaba, afirma conmocionada, que eso sólo pasa en las películas y sólo a los pringaos de turno (en las películas en cuestión). Pero, efectivamente y tal como acabó reconociendo, había un turismo parado encima de su pie. La imprudente conductora, eso sí, sólo tomó conciencia de estar estropeándole la pedicura (y quizás algo más) a la víctima, cuando esta se puso a golpear frenéticamente el capó del coche y a gritar en modo tenor afónico “¡¡¡¡¡Está sobre mi pie!!!!!! ¡¡¡¡¡Dé marcha atrás!!!!” 5 segundos aprox. es lo que tardó la denunciante en liberar la pezuña (si les parece poco, por favor cuenten despacio 1…..2….3….4….5 con su pie debajo de la lavadora y se harán una idea de lo que sufrió la señorita).

Una vez liberado el pie, reporta la víctima que dio unos cuantos y humillantes saltos a la pata coja, intentando abrazar su malherida extremidad. Cuando se quitó el zapato y observó aliviada que podía mover sus pinreles (con dolor, pero podía moverlos), oyó a la psicópata con voz desdeñosa, apresurada y molesta preguntar si se había roto algo… Cuando la víctima contestó que no, pisó el acelerador y se perdió entre el tráfico.

Ni perdón, ni un está ud. bien, ni necesita ud. algo, llamo a un médico… Nada.

Supone la víctima que, por miedo a la denuncia, multa y sanción importante que le habría caído encima por atropellar a un peatón en zona peatonal, invadiendo una plaza de aparcamiento y pasando por debajo del maletero abierto de la víctima en cuestión (coche para grandes familias = maletero alto), la señora prefirió omitir el socorro que debía y ya de la disculpa ni hablamos.

La denunciante se encuentra bien, gracias a Gott, y aparte de un pie pelín dolorido y con sensación hormigueante, sólo tiene un poco de trauma psicológico: Por mucho que intentamos sacar algo en claro, el único retrato robot que se acerca a su descripción es el que sigue a continuación.

Rogamos colaboración cuidadana y agradecemos cualquier información.


martes, 13 de septiembre de 2011

Duendes

Decidido. No me pienso cortar un pelo: ahora que le estoy quitando las telarañas a mi CV, pienso incluir estos casi 3 años en casa en el apartado de experiencia laboral.

Es más, lo voy a hacer a la alemana y pienso adjuntar una descripción detallada de mis “labores”, con WochenStunden (horas trabajadas por semanas) incluídas. Por no ir en plan guerrera me ahorraré los Nachtdienst (guardias nocturnas), las horas de lactancia y asistencia a enfermos que, espero, se deduzcan de lo anterior.

Por si alguien se asusta, diré que esto no tiene nada que ver con mi maromen (esta vez), sino con las Übermütter del mierdapueblo y alrededores (alrededores igual a toda Alemania… o el mundo mundial si me apuran).

Si las echaban de menos, siento decepcionar al personal, pero esta vez no ha habido malas caras ni rumores calentitos. Ganas de repartir yoyas no han faltado, eso sí.

¿Qué quieres ser Übermütter por vocación o por complejos o por educación o por miedo o porque te sale del higo? Estupendo, pero por favor, no seas gilipollas, que lo uno no implica lo otro.

Este fin de semana ha estado poblado de encuentros casuales con madres rodeadas de polluelen. Algunas incluso con más polluelen que manos. Y otras incluso con más polluelen que manos y otro en camino.

Paseando, por el pueblo, en el lago, en el bosque… Todas orgullosísimas por haber dejado a sus pobres pobres (golpes de pecho) maridos descansar.

Sí, he dicho descansar. Con dos cojones. Porque los pobres, los pobrecillos han estado trabajando entre semana y ahora necesitan dormir y estar tranquilitos.

Con la tercera idioten que nos encontramos no me pude controlar…

¿Qué pasa, que tú no trabajas?

Neinnnnn, yo estoy en casa con la prole.

Ah, perdona, que no me había dado cuenta de que tienes duendes y no niños y que tú entre semana duermes y estás tranquilita. Seguro que además hacen unos masajes de pies estupendos.

Y es que así nos va. Que vale que a mí no me tiene que pagar un sueldo nadie por cuidar de mi familia, pero de ahí a considerarlo un hobby o un caprichito va un trecho.

Resulta que limpiar, cuidar niños, cocinar, alimentar, organizar, llevar, traer, recoger, administrar, entretener, enseñar, educar y ordenar sólo es trabajo en casa ajena. O en la tuya si lo hace otro.

Y que durante ese tiempo que has estado de tocapeloten con los duendes en casa no has aprendido nada útil.

Bueno sí, lo ultramaravilloso y superchachi que es ser madre, ver crecer a tus hijos, cuidarles y quererles y todos esos empalagues que se cuentan sudando almíbar.

Pues yo debo de ser la única desnaturalizada que no sólo tiene eso en cuenta. Visto por el lado frío y pragmático, yo era un desastre que sólo se alimentaba de cereales y pernoctaba frente a una mesa llena de libros, papeles y ceniza, y ahora les organizo la vida a 5 personas (me incluyo), 3 de ellas menores de edad y con tendencias destructivo-suicidas ¿De verdad tengo que consentir que esto sea un agujero en el CV?

lunes, 5 de septiembre de 2011

Burnout

Síndrome de Burnout (a.k.a. síndrome del trabajador consumido): El síndrome burnout suele deberse a diversas causas. Se origina principalmente en las profesiones de alto contacto con personas y con horarios de trabajo excesivos. Se ha determinado en múltiples investigaciones que el síndrome ataca especialmente cuando el trabajo supera las ocho horas diarias, no se ha cambiado de ambiente laboral en largos periodos de tiempo y cuando la remuneración económica es inadecuada. También puede darse si el ambiente de trabajo es pésimo y las condiciones laborales inhumanas. (Fuente: Wiki).

Considerando como considero que debería considerarse el ser madre y estar en casa como un trabajo en toda regla, no me extrañaría que alguna acabase con la cabeza carbonizada.

En esta ocasión, sin embargo, no soy yo la afectada por el síndrome.

El trabajador consumido en esta casa es, nada más y nada menos, que el hasta hace un par de días valoradísimo y ultraeficiente Ángel de la Guarda de Destroyer (ahora conocido como Antonio Rivero Crespo Jr.; sí, ese, el famoso “cuñao” de la tele).

Y Yo lo entiendo, conste.

Tengo que reconocer que el Excmo. Sr. Ángel Guardián ha hecho un trabajo impecable estos dos últimos años, dejando siempre unos prudentes 2 mm. entre la cabeza de Destroyer y el pico de las mesas, con algún que otro intento educativo (chichoncillos, algún arañazo sin importancia, quemaduras leves), por el bien del niño, por eso de que aprenda que el fuego quema, los picos pinchan, las cabras muerden…etc., aunque sin éxito aparente.

Que el Ángel en cuestión debía estar de baja por depresión o achicharramiento cabecil, lo empezamos a sospechar el sábado, cuando el rubio maléfico quiso abrirle la puerta a su padre y su padre la abrió antes. Chichón doble (puerta contra frente, cabeza contra suelo).

Las sospechas se convirtieron en indicios vehementes cuando el domingo, aprovechando que su hermano mayor había estado cotilleando la nevera y olvidado poner el cierre de seguridad, Destroyer se puso a escalar (sí, escalar) por las baldas (sí, de esas que se extraen cuando tiras suavemente) hasta el tope de la nevera. Resultado: Los yogures (suponemos que el objetivo de su operación) reventados contra el suelo, la balda partida, el compartimento de la mantequilla en mil pedazos y un corte (sin importancia, pero profuso en sangre) en su manita (de cerdo).

Ayer pudimos confirmar, de manera oficial y muy apenados, la baja indefinida del de la guarda… No hubo milímetros entre la boca de Destroyer y el canto de mi cama.
La paleta derecha no aparece por ningún lado (estamos esperando próxima defecación para continuar la búsqueda) y la encía está partida desde el agujero hasta el frenillo. Incluído.

El dentista nos ha asegurado que, a pesar de lo horrible que está el rubio y de la pinta caníbal que tiene cuando ríe (malévolamente), no es grave y estas cosas pasan. Eso sí, tendremos que convivir con cuñao jr. por lo menos 4 o 5 años más, hasta que le salga otro diente.

Deseando que nos manden al ángel sustituto, sobrevivimos como podemos.