domingo, 25 de julio de 2010

Primerizas

Calificar a una madre (o calificarse a una misma) de “primeriza” puede tener muchas connotaciones según quién sea el calificador y cómo lo califique (…buen/mal calificador será… tralalá…).

Normalmente, una se llama a sí misma primeriza para disculpar alguna metedura de pata o justificar un comportamiento que ha resultado pelín exagerado (olvidarse los pañales y plantarse en urgencias durante su primer “cólico del lactante”, por poner unos ejemplos).

Cuando es otra persona la que saca a relucir nuestra condición de primerizas, aunque sea con buenas intenciones (“no te preocupes, a mí también me pasó cuando era primeriza como tú”) es probable que nos siente fatal. Precisamente porque todos intentamos hacerlo lo mejor que podemos, tendemos a ponernos muy viscerales con el tema y nos duele que alguien resalte un error, incluso si es para quitarle importancia.

También hay mucho gilipollas, todo hay que decirlo y, donde se intuye la intención de hacer de menos es porque detrás existe la de hacerse de más o ponerse por encima. A pesar de que esto no sea más que un síntoma claro de inseguridad del gilipollas en cuestión (ya se sabe: “Dime de que presumes…”) a nadie le gusta hacer de buen samaritano a costa propia; pero, como el ser primeriza es un hecho objetivo e irrefutable (del que se han aprovechado, vale), la única contestación viable si no queremos que llegue la sangre al río suele limitarse a una miradita hostil mientras te muerdes la lengua.

Se supone que yo ya no soy primeriza, que he entrado en el club de las multíparas (suena a víboras ¿a que sí?) y me respalda este hecho para poder mirar por encima del hombro y suspirar de forma paternalista ante cualquier madre perdida o desesperada o que que pregunta "tonterías" sobre los comportamientos inexplicables (o más bien incomprensibles) de su primer retoño.

Digo “se supone” porque es lo que da por hecho todo el mundo. Menos yo.

Fui primeriza con mi primer hijo y lo he vuelto a ser con el segundo (y lo seré con el tercero). No voy a negar que se aprende de los errores y que la impresión que causa el comportamiento de una madre con su segundo hijo es de mayor dejadez o tranquilidad (aunque en realidad no sea más que la falta de sueño y de tiempo haciendo estragos en la capacidad de concentración en, interpretación de y reacción ante cualquier leve movimiento facial del nuevo bebé).

El resto de la gente asume (y presume) tanto de que a partir del segundo estás curada de todo espanto, que te lo acabas creyendo. Yo, como buena primeriza reincidente, también me lo creí a pies juntillas.

Me lo creí y caí en la trampa soy-un-témpano-de-hielo-y-controlo-la-situación: rechacé la atención de una matrona en casa después del parto (porque total ¿para qué si sólo vienen a molestar, a cuestionarlo todo y ya sabes cómo funciona lo del cordón umbilical y tus puntos bajos?), no me informé sobre la lactancia materna (¿para qué si con el primero funcionó maravillosamente y no sabía ni quién era Carlos González?)…etc.

Si hubiese repetido niño, hubiera podido enmendar mis errores, pero como no se dio el caso (no se da nunca), el resultado fue catastrófico (o de primeriza): El cordón se le cayó antes de secarse (y yo histérica pensando que tenía una infección), pensé que se me habían saltado los puntos (y yo histérica pensando si ir o no ir al hospital, con el follón que tenía en casa), pensé que no tenía leche y abandoné la lactancia aliviada, después de un mes infernal con todo el mundo mariposeando alrededor y dando por saco (y después del alivio y cuando me dejaron en paz, me he dado cuenta de que no tenía ni idea)…

Todo esto y mucho más, porque ni duermen, ni comen, ni cagan, ni lloran, ni juegan, ni nada de nada igual.

Y tú, multípara de hecho y por derecho (¿u obligación?), te ves de pronto ahí, dejada de la mano de Dios, enfrentándote de nuevo por primera vez (con otro niño siempre es la primera vez) a esos retos existenciales (pero más cansada, con más prisa y menos paciencia) sin atreverte a reconocer tu situación de primeriza reincidente, porque ya se cuidan muchos de aplacar la exteriorización de tus viejos miedos (al fracaso, al error) recurriendo al lapidario “Chica, ¡ni que fueras primeriza!”

El otro día en casa de mis padres, el pequeño se despertó y empezó a canturrear en su cuna. De pronto, se puso a berrear como si le estuviesen despellejando vivo. Al entrar me lo encontré ensangrentado de arriba abajo (pijama y cuna incluidos). No hace falta que especifique todo lo que se me pasó por la cabeza en ese momento, hasta que conseguí, llorando de la impresión y de la angustia (¿como una primeriza?), limpiarle la sangre y encontrar la herida: se había partido el frenillo con el canto. A pesar de que había dejado de manar sangre y el niño ya estaba tan contento, me disponía a salir pitando hacia el hospital (¿a que se lo cosieran? ¡yo qué sé! ¡a que le viese alguien y me tranquilizase! ¿como una primeriza?), cuando en ese momento entró mi padre por la puerta de casa, me recordó que hay un médico estupendo en la familia y que una llamadita no estaría mal. Mi tío, que es un santo y siempre está disponible, me tranquilizó y nos ahorramos Urgencias (por lo visto es bastante habitual, pero sangran un montón, no hay que coserle, se cicatriza solo y, para que no le pique, mejor darle cosas frías).

Algún que otro listillo (más bien listilla), cuando he osado incluir mi reacción histérica en el relato de lo ocurrido, ya me ha soltado eso de “Hija, ¿no lo sabías? ¡ni que fueses primeriza!”

Por eso mismo, desde aquí reivindico oficialmente mi derecho a seguir siendo primeriza, porque, aunque ya sea por segunda vez, nunca es el mismo niño y quiero poder preocuparme y asustarme igual que con el primero cuando tiene fiebre (aun sabiendo que es por los dientes), cuando introduzco alimentos nuevos, cuando llora desesperado, cuando se cae, cuando le sale un sarpullido o vomita o cualquier cosa, por nimia que sea, que no he podido o no he sabido poder evitar.

18 comentarios:

  1. Pues si yo me encuentro a mi hija llena de sangre de arriba a abajo te aseguro que reacciono igual y no creo que eso se cure con la experiencia!!! Está claro que cada niño es un mundo y que no hay dos niños iguales. Habrá cosas que las tendrás superadas y otras serán completamente nuevas, pero seguro que conseguirás salir adelante...

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  2. Bueno, es que las mamás no sois "primerizas" pero los niños si, jeje.

    De todas formas, a cualquiera que entra en la habitación de su hijo y ve tanta sangre se hubiese puesto histerica... sea el primero o el octavo hijo!

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  3. Me parece bien lo que reivindicas, pero puedes preocuparte igual siendo segundíapara dado que primeriza ya no eres. Y primeriza es cuando no tienes idea de nada. Es cierto que ningún niño es igual, pero tú ya no eres igual que cuando eras primeriza.

    Estoy contigo en que tienes todo el derecho a preocuparte, a no saber y a no dar por hecho muchas cosas, pero no porque no seas primeriza, sino porque eres madre.

    http://suu-construyendounafamilia.blogspot.com/

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  4. PUes yo también me hubiese asustado muchísimo. Tampoco tenía ni idea de que eso fuese habitual. Qué más da haber tenido 20 hijos, si no te ha pasado nunca algo así, pues te asustas como en normal!
    Yo tengo claro que voy a ir de nuevo a clases de preparación al parto y toda la parafernalia porque, siete años después, la verdad es que me siento igualmente primeriza.

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  5. Estoy de acuerdo contigo!. Vamos, yo veo a mi niño sangrando, sea el primero o el vigésimo quinto, y me hubiera asustado un montón, de hecho, no tenía ni idea de eso del frenillo (nota mental, no olvidar).

    Yo creo que "volver a empezar" es normal, es lo más lógico. Cada bebé es un mundo y cada situación es especial.

    La experiencia es un grado, sí, pero vamos, tampoco creo que suponga una gran diferencia. Yo es que nunca me he sentido "torpe", reconozco que me he sentido fuerte, con fuerzas y, en principio, sabiendo "lo que hay que saber".

    Sobre el uso de la palabra "primeriza" recuerdo haber tratado en el blog en las primeras entradas. La gente te trata como si fueras gilipollas perdida. Y cuando tienes más de dos, como si no tuvieras derecho a dudar.... No puede ser más absurda la cosa!.

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  6. Pues sí. Tienes todo el derecho del mundo a sentirte primeriza con cada nuevo niño. Al fin y al cabo todos los niños no son iguales ni todas las situaciones que se viven con ellos tampoco. Y si algo es nuevo ¿porque no vas a poder asustarte? Además hablando con madres que tienen más de un hijo siempre llegas a la conclusión de que ni los embarazos tienen por que ser iguales ni los partos, ni mucho menos los niños en cuestión. Así que supongo que con cada nuevo niño tendrás que aprender nuevas cosas. Y lo de asustarse por que ves al niño lleno de sangre yo lo veo de lo más normal, tengas un hijo o tengas 20. Sobretodo si no has vivido esa situación antes.

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  7. A mi me jode lo de primeriza cuando te lo dice gente con un solo hijo¡¡ pero si estamos empatadas para que hablas¡¡

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  8. No sabes cuánto me ha hecho reflexionar tu entrada de hoy. Porque cuando tuve a mi hijo era una primeriza en toda regla, sin experiencia con otros niños (ni de amigos ni de familia), mi interés por los bebés no había sido nunca excesivo. Y ahí me veo con mi pequeño sin saber muy bien qué era o que no era lo normal. Fui primeriza por derecho y por convicción. Y siempre digo que si ahora tuviera otro las cosas serían muuuucho más fáciles, no habría tantos miedos, y yo me sentiría más segura de mi misma. También tengo que reconocer que mi hijo me lo puso muy difícil. Que a tu bebé le ingresen con 5 días es duro para toda madre sea o no primeriza.

    Pero tus palabras me han hecho pensar en la razón que tienes. En que si ahora tuviera otro bebé sería igual de difícil que con mi peque, porque sería otro niño, con otros problemas, otras necesidades. Yo sería la misma, ma´s mayor y quien sabe si más segura. Pero el niño sería distinto y seguramente le pasarían distintas cosas. Y los miedos surgirían igual, y las inseguridades. Y si a mi bebé se le parte el frenillo me moriría de miedo y de angustia, le cogería en volandas y me le llevaría corriendo al hospital entre llanto e hipo.

    Así pues,..., sí, creo que somos primerizas, mamá en alemania.

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  9. es que encontrar a un niño ensangrentado enloquece hasta a una mujer con 30 hijos! yo no tengo hijos y solo de imaginarme la situacion me pongo histerica!!!
    Si con mi perro iba cada 1 semana al veterinario, no quiero saber lo que seria si tuviera un niño y encima me lo encontrara lleno d sangre en la cuna (creo que menos que histerica, me desmayaria jaja)
    Igualmente, si lo piensas hoy en dia no creo que reacciones igual frente a situaciones que ya conoces , como cuando le salen los dientes o cosas mas "comunes", prq ya sabes como va el tema.

    Un abrazo :)
    http://mamasypapas.wordpress.com

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  10. ¿Tu hijo lleno de sangre? Pues aunque fuese el duodécimo... A ver qué madre es la que no se asusta con algo así, aunque le haya pasado antes. El problema es que la gente tiene la boca muy grande y la memoria muy corta.

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  11. Ja, ja, es verdad que lo de multípara suena fatal ;-)
    primeriza o no, vaya susto lo del frenillo. Yo a La mínima me pongo bastante nerviosa, y la escena debió ser bastante imponente por lo que cuentas. Menos mal que no fue nada.
    ya me olía yo que con el 2 nos creemos que sabemos lo que nos espera, pero no... en fin, dicen q la experiencia es un grado. seguro que algo de eso ahi. Y tú ya tiene un master!

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  12. Todo el derecho a ser primerizas y a ilusionarte y preocuparte con cada cosa que le pasa. Y todo el derecho de la criatura a tener una madre primeriza, aunque sea el menor de 5 hermanos, todo niño merece que la atención y los desvelos de su madre “primeriza”.

    Cuando empezaron a salirle los dientes al pirata lo comenté emocionada en el trabajo, su primer dientecito. Y una compañera extrañada me dijo que como me hacía tanta ilusión si aun lo tenía fresco de la princesa, a ver no lo entiendes… es SU PRIMER dientecito, SU PRIMER puré, SU PRIMER golpazo (y el segundo, tercero, cuarto….)

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  13. El comentario no va por lo de primeriza, sino por lo de pegar un corte. Esta es una costumbre muy española, y entre la gente de campo se estila mucho. Que se inicia un conato de comunicación con cualquier clase de fin, ya sea meramente narrativo, ó con el fin de transmitir un sentimiento de enojo, alegría, inquietud...y rápidamente viene el corte. Para poner una situación que cualquiera que acaba de tener un hijo entiende, vas contando mi bebé hizo esto, y rápidamente, uy, hija pues menos mal que no es como el mío que...y te quedas con la palabra no en la boca, no, colgando de la lengua. ¿Por qué nos gusta tanto pegar cortes?. Se hace para todo, incluso a veces para consolar, jodiendo, pero para consolar.
    (Un susto tremendo, y me alegro de que lo cuentes, por si acaso un día me pasa a mi, que no tenía ni idea de esto. Y sobre todo de que esteis madre e hijo bien).

    -28-

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  14. A mí lo que me da rabia es que se diga "primeriza" como si fuera algo malo, ¿no? como si todas las mujeres tuviéramos que ser madres experimentadas tan sólo por haber nacido con vagina.

    Soy hija única y mi madre siempre ha sido bastante sobreprotectora. No creo que haya sido algo malo la manera en la que mi madre le pedía de rodillas a mi pediatra que me mandara vitaminas porque la niña no "le engordaba". No las necesitaba, y el doctor siempre se medio reía de/con ella, pero la intención de una madre porque su hija/o esté bien no creo que sea reprochable o motivo de ridículo.

    O al menos eso me parece a mí.

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  15. NO puedo estar más de acuerdo contigo.

    En lo único que "creo" que podría notar diferencia con el 2º, es que tendría un poco más de confianza en mi misma y estaría algo más tranquila (o demasiado cansada para estar histérica jejeje).
    Lo mismo me sale rana pero x ejemplo si me saliera otro llorón ya no me pasaría el día "y-porque-narices llora-ahora" comiendome las uñas de preocupación, al menos lo vería más normal.

    Es decir, creo que estaría espectativa pero no acojonada como con el primero. O si, yo que sé.
    Mejor no hago como con el primero, me paso de bocazas y me guardo la lengua en el c***.
    Casi que me espero a tener otro y te cuento. jajajajaja

    Por cierto, y para mi eres toda una experta y una máquina. Toda una heroína!!!!

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  16. Yo, al igual que Reina, creo que con el segundo hay cosas que ya no te las tomas tan a la tremenda, pero hay otras que van a depender como seas y no de cuantos hijos tengas.
    Tienes un ejemplo en lo que te pasó con el peke. Tú (y muchos de nosotros) habríamos salido disparados para urgencias, sin embargo tu padre (y me ha llamado la atención porque estoy seguro que el mío hubiera hecho lo mismo) reaccionó de una forma más fría (aunque estoy seguro que la procesión va por dentro)
    Luego depende de lo habituado que estés a ciertas situaciones. Como oí una vez, cuando se cae la primera vez te asustas, con las 5 siguientes lo mismo, cuando se ha caido 20 veces miras a ver si se levanta (por si se he roto algo) y sigues con lo tuyo.

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  17. Me ha parecido muy interesante lo de la dejadez. Mi cuñada se desvivía (y se desvive) por su hijo mayor, pero al segundo no le hace ni pito caso. Lo tiene todo el día en la sillita (con año y medio) porque así no da trabajo. Cuando me acuerdo de cómo se comportaba con el otro cuando era bebé me cabreo. ¡El pequeño se merece la misma atención, aunque e tenga menos tiempo! Por ejemplo, en su primer embarazo no dejó de fumar pero se cortaba bastante. Como vio que el niño nació sano pues en el 2º embarazo no se privó de fumar e incluso se echaba buenos calimotxos. Vaya rollo que he soltado...

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  18. Nosotros llevamos a Gabriel a urgencias porque de buenas a primeras se pudo casi morado, engarrotado de arriba a abajo y los ojos casi en blanco. No nos dijo el pediatra ( que por cierto, le debió joder que lo despertaran para una cosa tan nimia) q era cosa de primerizos (ahi entran los padres también), pero nos lo hizo sentir. Según él (y otros q han mirado a mi hijo), era un trastorno del llanto, o lo que se suele llamar encanamiento. Pues bien, a dia de hoy, pienso que no era lo que me dijeron, algo en mi, alma de madre (por eso te he entendido perfectamente), me dice que era otra cosa, ¿cual? pues no lo se, yo no he hecho una carrera de tropocientos años. Solo se, que mi pequeño, feliz como una perdiz cuando le cambiabamos el pañal y lo dejabamos en bolas, de buenas a primeras se "encanaba" sin haber soltado una lágrima. Un besazo, me encanta tu blog

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